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Confrontación
en lugar de acción, respuesta de autoridades ante inundación
del Bordo Poniente
Declaraciones públicas de autoridades sólo posponen la
solución y posibilidades de trabajar coordinados en un
problema que es ya de seguridad nacional
El inadecuado manejo de residuos sólidos comienza a
manifestarse en la mayoría de las ciudades del país como
emergencia ambiental
Antena Radio / Edición
vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?,
con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9
de FM y 1220 de AM,
21 de septiembre de 2009
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Desde hace ya algunos años, soy un convencido de que
en México –a diferencia de otros países
latinoamericanos- no domina una cultura política en
la que la máxima del bien común reduzca y diluya la
confrontación entre los ciudadanos. Por el
contrario, la polarización de las posiciones, la
descalificación y hasta la supresión del adversario
parecen ser bandera y prioridad de las
administraciones públicas, sin importan incluso los
impactos económicos, ambientales y sociales que
resulten.
La insensatez política nos ha llevado ya a una
situación caótica en el manejo de la basura, como ha
venido sucediendo en Morelos durante estos últimos
tres años y, desde la semana pasada, en los límites
del Estado de México y el Distrito Federal. El lunes
pasado–14 de septiembre-, todos fuimos testigo del
desastre que hay en el Bordo Poniente, donde, a lo
largo de tres kilómetros, cientos de toneladas de
basura se mezclaron con el agua que desbordó de los
canales cercanos, lixiviando y contaminando desde
ese punto los acuíferos, el suelo y el aire del
Valle de México.
Por la emergencia, tan solo en el Distrito Federal
más de seis mil toneladas de residuos sólidos
diariamente están yendo a parar a las calles o a
tiraderos clandestinos, deteriorando con ello la
calidad de vida, el entorno y el bienestar público. |
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Dada la magnitud del problema, que evidentemente
repercutirá en la salud de la población humana y no
humana del Valle, los gobernados esperaríamos una
respuesta contundente por parte de nuestras
autoridades para resolver la emergencia y –sobre
todo- quisiéramos que nos demuestren que, en última
instancia, es la búsqueda del bien común por lo que
están desempeñándose como servidores públicos. |
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Hasta ahora, la respuesta de las autoridades del
Distrito Federal, del Estado de México y del
gobierno federal de frente a la contingencia, no ha
sido la de trabajar coordinados y sumar recursos
para construir una solución de largo alcance al
problema de la basura. Por el contrario, sólo han
sido visibles las acusaciones mutuas por el absurdo
prolongamiento de la vida útil del Bordo Poniente
(que debió cerrar hace cinco años). Estas
declaraciones sólo posponen y alejan la posibilidad
de atender coordinadamente un problema que
literalmente está desbordado en el centro de la
república mexicana.
De acuerdo con las cifras oficiales, en todo el
país uno de cada tres kilos de basura termina en los
tiraderos a cielo abierto y, en consecuencia,
contaminando la tierra, el agua y el aire de vastos
territorios. Solamente en 20 de las 142 ciudades
mexicanas con más de 100 mil habitantes, se cuenta
con un relleno sanitario; y, en una tercera parte de
éstos, su capacidad ya ha sido rebasada (como sucede
en Cancún, Cuernavaca y en otras poblaciones de
Jalisco y del Estado de México). El de la basura es
ya un problema que por sus impactos en la salud y el
medio ambiente, debe asumirse como de seguridad
nacional.
México cuenta con suficiente legislación ambiental
y con avanzada normatividad para el manejo integral
de los residuos sólidos. Institucionalmente, existen
el conocimiento y la capacidad técnica para afrontar
éste, que es un problema presente en todas las
naciones del mundo.
El compromiso pero, sobre todo, la voluntad
política para resolver los problemas que nos son
comunes –como el de la basura-, son valores que
esencialmente se adquieren en la vida familiar y
comunitaria. Por lo mismo, es importante que entre
padres e hijos, con los amigos, en la escuela, en
los centros de trabajo y con los vecinos,
investiguemos, nos informemos y acordemos en un
clima de respeto mejores prácticas para generar
menos basura, aprovechar inteligentemente nuestros
residuos sólidos y darles el manejo más apropiado y
amable con el medio ambiente.

Fotos:
René Ramón (La Jornada) |
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