Triunfo
de la política ambiental de Barack Obama en la Cámara de
Representantes
Se espera un debate ríspido
y confrontado en el Senado, sobre todo por la enorme
cantidad de intereses que la propuesta legislativa afecta
Es
importante que en México entendamos el rumbo que en adelante
tomarán las políticas energéticas y ambientales en el mundo,
desde luego para enfrentar y remontar el problema del
calentamiento global, pero también para colocarnos en una
posición más diversificada y competitiva en el mercado
mundial
Antena Radio / Edición
vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?,
con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9
de FM y 1220 de AM,
29 de junio de 2009.
El pasado viernes, la Cámara de Representantes de los
Estados Unidos dio un paso trascendental en el combate al
cambio climático al aprobar –en una cerrada votación de 217
votos a favor y 205 en contra- una nueva Ley Ambiental. De
ser aprobada ahora en el Senado estadounidense, la
legislación sentaría las bases jurídicas para que el
presidente Barack Obama instrumente las transformaciones que
propuso desde su campaña en materia de lucha contra el
cambio climático y protección del medio ambiente.
A diferencia del ex─presidente George Walker Bush, quien
sistemáticamente se opuso a cualquier convención
internacional que obligara a los Estados Unidos a combatir
sus emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera,
Obama ha demostrado estar decidido a revertir el nada
honroso primer lugar que ocupa su país en la generación de
estos gases (cerca del 30% mundial).
La nueva ley ambiental estadounidense contempla imponer
límites a la emisión de dióxido de carbono (CO2) y de otros
contaminantes, procedentes de la quema de petróleo en sus
plantas energéticas y en el sector industrial en general.
Tomando como base la cantidad de gases que ese país emitía a
la atmósfera en 2005, se establece como obligación reducirle
en un 17 por ciento para el año 2020 y, para 2050, en un 83
por ciento.
Según se ha dicho, bajo el amparo de esta ley, los Estados
Unidos impulsarán un mercado local y mundial de bonos de
carbón que estimule la transformación tecnológica hacia
fuentes de energía limpia y amable con el medio ambiente.
Sin duda esto está pisando muchos callos en aquella nación,
pues significa –en términos financieros- una costosa
transformación del sector energético, además de la obvia
afectación de intereses multimillonarios (principalmente en
las industrias petrolera, automotriz y de la aviación).
Además de pronosticar la creación de cientos de miles de
“empleos verdes” para los estadounidenses, los legisladores
demócratas han subrayado que esta ley reducirá la enorme
dependencia de los Estados Unidos de las compras de petróleo
extranjero (como el que vende México).
En fin, se espera que el Senado norteamericano tenga un
debate en torno a esta ley aún más ríspido y confrontado.
Sea cual sea el resultado, es importante que en México
entendamos el rumbo que en adelante tomarán las políticas
energéticas y ambientales en el mundo, desde luego para
enfrentar y remontar el problema del calentamiento global,
pero también para colocarnos en una posición más
diversificada y competitiva en el mercado mundial.
Habrá que ver ahora el peso específico que adquieran los
complejos intereses políticos y económicos, sobre todo entre
los senadores demócratas, para la aprobación final de esta
histórica ley. Si como muchos lo esperamos, esta ley es
aprobada en los Estados Unidos, no hay duda de que la cumbre
mundial sobre cambio climático que se llevará a cabo en
Copenhague en el próximo mes de diciembre, estará llena de
buenas noticias para el desarrollo sostenible y, en última
instancia, para la vida en el planeta.
Esta semana los mexicanos que hemos alcanzado la mayoría de
edad y, con ésta, la ciudadanía plena, estamos convocados a
reflexionar antes de acudir a votar el próximo domingo. Yo
sólo llamaría la atención en la experiencia norteamericana y
en lo que está sucediendo con esta nueva ley ambiental, para
ejemplificar lo poderoso que puede ser el derecho ciudadano
del voto.
Podemos hacer mucho a favor de nuestro medio ambiente,
informándonos sobre las propuestas o viendo los
despropósitos que en la materia están planteando los
candidatos de todos los partidos en nuestro distrito
electoral o en nuestra delegación.
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