Autoridades ambientales se
niegan a rendir cuentas a la población del Distrito Federal
De la Garza,
Ponce Nava y Aispuro dejan plantados a asambleístas y a
vecinos de la Benito Juárez, para explicar situación legal
del hundimiento en el WTC de la Nápoles
El diputado Tomás
Pliego considera
mejor
evitar la comparecencia de estos servidores públicos para
así impedir el manejo electoral de temas que afectan a los
habitantes de la ciudad
Antena Radio / Edición
vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?,
con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9
de FM y 1220 de AM,
15 de junio de 2009.
No tengo la
menor duda de que uno de los rasgos que mejor distinguen a
los regímenes democráticos contemporáneos, es el
cumplimiento por parte de los servidores públicos de su
ineludible obligación de rendir cuentas de los actos y del
estado que guarda la administración de los asuntos de
gobierno a su cargo.
En la
presente década los mexicanos vivimos una transformación
sustancial en este tema, al pasar de ser testigos pasivos de
actos protocolarios en los que cada año el titular del Poder
Ejecutivo presentaba “el estado que guarda la nación”, a la
aprobación de una Ley Federal de Transparencia y Acceso a la
Información Pública Gubernamental (del 30 de abril del 2002)
que nos da el derecho a conocer con detalle la actuación del
gobierno en todos los órganos del Estado.
Sin duda,
aún falta mucho por avanzar en la formación de una cultura
de la exigibilidad de nuestros derechos como ciudadanos y de
la puntual rendición de cuentas de los servidores públicos.
Hablando de la protección y preservación del medio ambiente,
esa laxitud en la justicia ambiental ha favorecido un
costoso deterioro de nuestros recursos naturales, la
destrucción del territorio, la pérdida de importantes
especies vegetales y animales, y, en fin, incontables
afectaciones a nuestra calidad de vida.
Un dato: la
Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa)
cuenta con 600 inspectores para todo el territorio nacional,
de los cuales tan sólo 200 están en campo vigilando que no
haya tala clandestina de los bosques y selvas, ni tráfico
ilegal de especies silvestres o verificando que la industria
no cometa delitos ambientales.
Incluso, la
indiferencia y la desinformación sobre nuestros derechos y
obligaciones en materia ambiental, nos ha llevado al extremo
que pudimos presenciar el miércoles de la semana pasada en
el Distrito Federal, cuando un funcionario electo
popularmente –el delegado de la Benito Juárez-, otra
designada por la Asamblea Legislativa –la procuradora
ambiental y del ordenamiento territorial- y un integrante
del gabinete del Jefe de Gobierno capitalino –el secretario
de Desarrollo Urbano y Vivienda-, se negaron en los hechos a
comparecer ante los diputados locales de la Comisión de
Desarrollo Urbano y de cara a los vecinos de las colonias
Nápoles, Del Valle, San Pedro de los Pinos, Insurgentes y
Narvarte.
Estos
servidores públicos que fueron llamados para explicar la
situación legal de la construcción que causó un enorme
hundimiento de tierra y que amenazó la vida y el patrimonio
de los vecinos de la colonia Nápoles, breves minutos antes
de su cita en el recinto de Donceles y Allende, justificaron
“compromisos previos” y dejaron plantados a ciudadanos y a
legisladores. Sorprende que, aún perteneciendo a fuerzas
políticas distintas, los tres decidieron no rendir cuentas
sobre un asunto en el que todos están involucrados desde por
lo menos hace cuatro o cinco años.

Además de
ofenderme el desprecio tácito hacia la ciudadanía
manifestado por Germán de la Garza, Diana Ponce Nava y Arturo Aizpuro, me sorprenden las declaraciones del diputado local
Tomás Pliego, publicadas el día de hoy en algunos medios, en
el sentido de que –por ahora- “es mejor
evitar la comparecencia de estos servidores públicos para
así impedir el manejo electoral de temas que afectan a los
habitantes de la ciudad”. Yo me pregunto, ¿entonces en
tiempos electorales los servidores públicos en funciones
estarán exentos de rendir cuentas, porque los problemas de
la población pudieran servir para las campañas partidistas?
Nos sintamos o no identificados con algún partido político,
optemos por lo que optemos hacer con nuestro voto el primer
domingo de julio, creo que es importante que en la actual
contienda electoral no renunciemos a exigir decididamente el
derecho que nos da la Constitución (en su Artículo Cuarto)
de gozar de un medio ambiente adecuado para nuestro
desarrollo y bienestar. ▄

De la Garza y
Ponce Nava, 2007©