Se esperan 15 huracanes durante esta temporada en el Océano
Atlántico
Al menos cinco de
ellos serán de categoría 5 en la escala
Saffir-Simpson
Noticiero Antena Radio / 107.9
de FM y 1220 de AM,
2 de junio de 2008
Esta tarde, en su sección semanal del noticiero Antena
Radio, del Instituto Mexicano de la Radio (IMER), el Lic.
Francisco Calderón Córdova, especialista en temas
ambientales, informó que el 1º de junio pasado dio inicio,
de manera oficial, la temporada de huracanes en la costa del
Atlántico, lo que –afortunadamente- está mereciendo la
atención de los gobiernos de la Península de Yucatán para
instrumentar acciones de carácter preventivo de desastres,
la formación de brigadas para la atención de emergencias y
la revisión y adecuación de los programas de protección
civil. Este año -destacó- se
prevé la formación de unos 15 huracanes en el Océano
Atlántico, de los cuales cinco serían categoría 5, la más
alta de la escala Saffir-Simpson.
Pero lo cierto es que, dado el calentamiento global y la
elevación promedio de la temperatura de la superficie
marina, no existe en el presente la posibilidad de
pronosticar con exactitud el poder destructivo que pudieran
tener estos imponentes fenómenos naturales, aclaró Calderón
Córdova. Así, por ejemplo, en el año 2004 –por primera vez
en la historia- un huracán azotó Brasil; ese mismo año, en
los Estados Unidos se batió el record histórico de tornados.
Es un hecho que –debido al cambio climático- las grandes
tormentas que se desarrollan en los océanos Atlántico y
Pacífico, han aumentado en un 50% su duración e intensidad.

Ejemplo de lo anterior fue el huracán Gilberto, que en 1988
arrasó con poblaciones enteras en Quintana Roo, Yucatán,
Campeche, Tamaulipas y Nuevo León, con una fuerza hasta
entonces inimaginable; o más recientemente Katrina, que el
26 de agosto del 2005 devastó Nueva Orleáns y puso en
evidencia la vulnerabilidad que presentan incluso los países
más desarrollados ante la fuerza de la naturaleza.
El especialista dijo que este año nos enfrentamos, como
nunca antes, a un reto formidable respecto de la manera en
que estamos encarando, como sociedad, al calentamiento
global y sus consecuencias en fenómenos como los huracanes.
Aseguró que la visión tradicional de la protección civil
tiene que transformarse radicalmente e incorporar en sus
consideraciones y cálculos a la variable ambiental. Es
decir, no podemos seguir calculando los riesgos que nos
reporta a los seres humanos un evento climático como los
huracanes, sólo a partir de hechos como –por ejemplo- las
resistencias o capacidades estructurales de los edificios o
las casas, el número de salidas de emergencia o la
disponibilidad o no de equipos para la atención de
desastres. Esto, afirmó, ha llevado al error de volver a
construir casas e infraestructura en sitios que,
invariablemente, serán afectados por las crecientes de los
ríos o por diferentes tipos de acontecimientos climáticos.
Ahora más que nunca, subrayó Francisco Calderón, la
información ambiental y respecto de las condiciones
naturales que prevalecen en el territorio, son
fundamentales. Si la gran cantidad de agua que trae consigo
una depresión tropical (como en estos días "Alma") o un
huracán puede afectar a decenas de poblaciones por el
aumento en el caudal de los ríos, en mucho se explica por el
avanzado estado de deforestación que prevalece hoy en
nuestros bosques y las selvas. La experiencia más inmediata
que conocemos los mexicanos aconteció hace un año en la
sierra chiapaneca y, más dramáticamente, en las planicies
tabasqueñas.
Finalmente, Calderón Córdova comentó que, por ello, es
importante que –para enfrentar esta cada vez más compleja
realidad climática-, cada uno de nosotros contribuyamos a
nuestra seguridad, la de nuestras familias y la de nuestros
conciudadanos, a través de acciones concretas que, sumadas,
redundarán en beneficios tangibles. No deforestemos y
protejamos nuestros bosques y selvas; no tiremos basura en
las calles porque ésta terminará tapando las coladeras y los
drenajes, favoreciendo con ello inundaciones que dañan a las
personas y sus bienes. Pero también, reduzcamos nuestro
consumo de electricidad o el uso del automóvil particular,
ya que los efectos acumulativos de nuestros hábitos por el
uso de la energía en la atmósfera son los responsables de
que fenómenos como los huracanes se estén volviendo más
frecuentes y destructivos.▄