El cambio
climático global y sus consecuencias
Programa
“Vive Feliz”,
María Teresa Aviña, conductora /
Radio Monitor, Grupo
Monitor
1320 AM y 1560 AM
Ciudad de México
Jueves 14 Junio, 2007
Entrevista transmitida el lunes 11 de junio de 2007. 11-12
hrs. Texto: Andrés Ortiz. Fotografía: Francisco Calderón.
Este
lunes, la conductora del programa radiofónico “Vive feliz”,
María Teresa Aviña, entrevistó al
Lic. Francisco Calderón
Córdova, Coordinador de Participación
Ciudadana y Difusión de la
Procuraduría Ambiental y
del Ordenamiento Territorial del Distrito Federal (PAOT).
El tema abordado fue el cambio climático global.
Calderón
Córdova
dijo que en la historia del planeta Tierra, el clima siempre
ha sufrido cambios, a veces muy radicales. Sin embargo,
hacía mucho que estas alteraciones drásticas no sucedían;
pero el cambio que estamos atestiguando en las últimas
décadas tiene que ver con las actividades del ser humano y
con su interacción con los recursos naturales. La forma en
que se consumen estos recursos, en que se utiliza la
energía, en que se contamina el planeta está provocando lo
que se llama “efecto invernadero”. Básicamente, éste
consiste en que se está haciendo más gruesa la capa de la
atmósfera, por lo que no se permite que la radiación solar
escape naturalmente hacia el exterior. Es como si nos
pusiéramos un cobertor encima, con lo que el cuerpo se
calienta cada vez más.
Este
impedimento a la falta de salida de la radiación solar se
causa por los gases de efecto invernadero, que son los que
se emiten en muchos de los procesos productivos y en muchas
de las actividades de los humanos. Por ejemplo, con el uso
de automotores, el consumo de energía eléctrica, con muchos
procesos industriales. Entre los gases de invernadero están
el dióxido de carbono y el metano; este último lo produce la
basura. Por ejemplo, en la zona de Santa Fe, en el Distrito
Federal, se pueden ver tubos por los que constantemente está
saliendo gas metano. Esto es así porque antes en la zona
estaban los basureros que después se rellenaron para crear
una de las zonas residenciales más caras de la ciudad. Si el
metano se incinera, no llega a la atmósfera, pero si no se
le quema, entonces asciende y contribuye –con otros gases- a
condensar la capa atmosférica que impide la filtración del
calor solar, afirmó.
El también
vocero de la
PAOT
comentó que desde luego, hay muchas teorías acerca de las
causas del calentamiento global del planeta, pero hay un
consenso entre los especialistas, de que el aceleramiento en
este proceso de cambio climático tiene que ver
primordialmente con las actividades humanas. Se ha hablado,
por ejemplo, de que estamos en un período de gran actividad
solar en el cual la intensidad de las emisiones de calor del
Sol son muy fuertes; pero, en cualquier caso, hay ya una
aceptación casi unánime de que las actividades humanas están
provocando o agravando el fenómeno de calentamiento de la
Tierra.
Es posible
–comentó el funcionario- que desde que se comenzó a utilizar
el carbono en los procesos productivos fabriles, con el auge
de la Revolución Industrial, comenzara también el proceso de
calentamiento con la emisión de gases. Pero fue tan sólo a
fines del siglo XIX, cuando se empezaron a hacer registros
confiables de la temperatura en el planeta. A partir de
entonces se registraron algunos incrementos sensibles, pero
las temperaturas se vuelven definitivamente más elevadas a
partir de los años sesenta del siglo XX.
Desde
estos años, la temperatura se ha estado incrementando aún
más. La década pasada ha sido la más caliente de las que se
tenga memoria y los pronósticos para este verano señalan que
habrá temperaturas récord –de calor- en diferentes regiones
del planeta, incluyendo partes de México. En el Distrito
Federal, llegamos a 33 grados centígrados en 1998, pero se
espera que en este verano se llegue a 35 grados lo cual es
inusual para sitios como la Ciudad de México que está a más
de 2 mil 200 metros sobre el nivel del mar, apuntó.
Calderón
Córdova
llamó la atención sobre la película de Al Gore “La verdad
incómoda”, en la que se propone (al igual que en el libro de
él mismo que acaba de ser publicado en México) que en toda
la historia de la vida en el planeta nunca se habían
rebasado las 300 partes por millón de bióxido de carbono en
la composición de la atmósfera. Desde hace tres décadas,
dijo, esta correspondencia se ha estado rebasando
continuamente. Se ha dicho que en unos 50 años, la
proporción se puede duplicar y que en el año 2100 el
promedio de la temperatura podría haber aumentado entre 4 y
6 grados centígrados. Esto provocará que algunas de las
zonas más calientes sean inhabitables para los seres humanos
y que el nivel de los océanos suba entre 9 y 99 centímetros.
Una
consecuencia de esto sería la desaparición de ciudades como
Nueva York o, en México, Villahermosa y partes de la
península de Yucatán. Hay quienes dicen que si se derrite
toda la Antártica, la elevación del mar alcanzaría 124
metros. De hecho, ya hay zonas afectadas por el cambio
climático y por eso tenemos ahora el fenómeno de los
refugiados ambientales, que son poblaciones que se han visto
obligadas a emigrar hacia zonas donde cuenten con más
recursos y más seguridad. Actualmente, ya podemos ver la
realidad catastrófica afecta a ciertas zonas, por ejemplo,
las inundaciones en el Soconusco o los efectos de los
huracanes en la costa de Quintana Roo o Nueva Orleáns.
Otro tipo
de efecto más –continuó comentando
Calderón Córdova-
quizás más lento pero igual de temible es la
desertificación, fenómeno que ya causa estragos en la región
del Bajío o en Zacatecas, donde las sequías se han
prolongado por años. La extensión de enfermedades como el
paludismo y el dengue hacia zonas donde antes estos
padecimientos eran prácticamente desconocidos, parece
relacionarse con la proliferación de vectores (insectos
transmisores) que ahora llegan a nuevas zonas porque hace
más calor.
Para
evitar estos efectos devastadores se tienen que hacer muchas
transformaciones; en el nivel individual, cambiar las formas
de consumo de energía, ahorrar luz por ejemplo, hace que se
quemen menos combustibles fósiles que son los producen gran
parte de la contaminación atmosférica. Hacer un mayor uso de
los transportes públicos –lo cual requiere la exigencia a
las autoridades de que se mejore y aumente este tipo de
transportación- y alternativos como la bicicleta. El
objetivo es que se use menos el automóvil; por ahora sabemos
que no están reunidas todas y las mejores condiciones para
lograrlo, pero lo importante es crear una conciencia
colectiva en torno a que estas medidas serán favorables para
todo el mundo. De esa manera, también debemos sumar en este
intento a todos los sectores sociales, la ciudadanía, el
empresariado, los medios de comunicación y además el propio
sector gubernamental; pero debemos saber que es un esfuerzo
en el que todos debemos participar, sin esperar que sea el
gobierno quien resuelva todo.
El
funcionario ambiental señaló que otro asunto importante es
modificar las formas de consumo. Es muy recomendable buscar
consumir productos que tengan empaques sencillos, de
materiales reciclables. Esta costumbre actual de usar bolsas
y más bolsas de plástico y empaques de unicel, no sólo
redunda en un mayor costo de los productos, además,
contamina suelos y aguas y no podemos olvidar que para su
fabricación se requieren derivados de petróleo, uso de agua
y energías, es decir, parte del mismo círculo vicioso.
Francisco
Calderón
recordó al auditorio que la
PAOT es la
instancia encargada de defender los derechos ambientales de
la población del Distrito Federal y de velar por que se
cumplan las disposiciones de los programas de ordenamiento
urbano y de la zona rural que todavía comprende más de la
mitad del territorio de la entidad. Invitó a los
radioescuchas a presentar sus denuncias de materia ambiental
ante esta instancia; el funcionario atendió también las
llamadas telefónicas hechas al programa, orientando a la
gente sobre diversos asuntos, como la reforestación de áreas
verdes en la ciudad y el cuidado de los árboles.