La educación
ambiental debe ser flexible y ser vista como un proceso
activo
“Constructores del Conocimiento” /
Radio ciudadana 660 AM IMER
Ciudad de México
Viernes 10 Agosto, 2007
Programa transmitido el lunes 6 de agosto de 2007. 8-9
horas. Texto y fotografía: Francisco Calderón.
Este lunes
6 de agosto, en el programa “Constructores del
Conocimiento”, del Instituto Mexicano de la Radio y
transmitido a través de la 660 de AM, se contó con la
participación del
Lic. Francisco Calderón
Córdova, Coordinador de Participación
Ciudadana y Difusión de la
Procuraduría Ambiental y
del Ordenamiento Territorial del Distrito Federal
(PAOT),
para abordar diferentes aspectos de la “educación
ambiental”. Por parte de la Academia de Ecología, A.C., se
contó también con la presencia del Dr. Arcadio Monroy Ata,
así como con dos especialistas de la Unidad de Investigación
en Ecología vegetal, de la facultad de Estudios Superiores
Zaragoza de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Francisco
Calderón
comentó que la educación ambiental debe ser vista como un
proceso activo y no como una disciplina concreta o rama
específica de la ciencia, y que como tal ha sido parte
intrínseca de prácticamente todas las culturas y sociedades
en la historia. Si buscamos una definición moderna de lo que
es la educación ambiental, subrayó, pueden sernos útiles
algunos de los acuerdos alcanzados en diversos foros
mundiales sobre el tema. Así, en el año de 1972, en
Estocolmo, Suecia, se identificó el efecto de la acción
humana sobre el entorno material y la importancia de la
educación ambiental en la corrección de los problemas
ambientales surgidos a partir de los estilos de vida
contemporáneos. En el año de 1975, en Belgrado, Yugoslavia,
se definieron metas, objetivos y principios de la educación
ambiental; a saber, el principio de considerar los
componentes naturales y los construidos por el hombre, como
parte del medio ambiente; lograr que a través de la
educación ambiental, la población mundial tenga conciencia
del medio ambiente y se interese por sus problemas, y;
desarrollar los conocimientos, las actitudes, las aptitudes,
la participación y la capacidad de evaluación para resolver
los problemas ambientales.
Más
adelante –continuó explicando
Calderón Córdova-,
en 1977 y 1987, en la entonces Unión Soviética, se acordó la
incorporación de la educación ambiental en los sistemas de
educación y surgió una estrategia internacional para la
acción en el campo de la Educación y formación Ambiental
(1990-1999). En 1992, durante la Cumbre de la tierra, la
Agenda 21 contempló, en su capítulo 36, el fomento y
reorientación de la educación, la capacitación y la toma de
conciencia ambiental. Destacan las conclusiones del Congreso
Iberoamericano de Educación Ambiental, en Guadalajara,
México, en 1992, donde se reconoció en carácter
eminentemente político de la educación ambiental y su
carácter de instrumento esencial para alcanzar una sociedad
sustentable en lo ambiental y justa en lo social.
Francisco Calderón
dijo que no debemos considerar como negativo el hecho de que
los temas ambientales se “politicen”, sino todo lo
contrario; el que los temas ambientales estén dentro de la
discusión pública es positivo, pues es signo de que hay
interés y de que se está caminando en dirección de una mayor
toma de conciencia al respecto.
Por otra
parte, el vocero de la
PAOT dijo
que la educación ambiental debe llevarnos a la reflexión de
cómo continuar con el desarrollo al mismo tiempo que se
protege, preserva y conserva nuestro entorno y los recursos
naturales del planeta. Dijo que no se debe caer en el error
de considerar un esquema vertical y único de lo que es la
educación ambiental, pues corremos el peligro de no
considerar la diversidad misma del medio ambiente. Así,
destacó
Francisco Calderón,
la educación ambiental debe tomar en cuenta los
conocimientos locales y tradicionales de las diferentes
comunidades del país, ya que éstas cuentan con conocimientos
particulares sobre los ciclos y procesos naturales de su
entorno específico.