Deseable reducir empleo de
artículos elaborados con unicel
Por
Cambiemos Juntos, ISSSTE, Mónica Reyes y José Antonio Vega,
conductores / W Radio 900 AM
Ciudad de México
Entrevista transmitida el lunes 24 de marzo de 2008.
6:30-7:00 hrs. Texto: Érika Larios.
Este
lunes, en una emisión más del programa “Cambiemos Juntos”
–que es conducido por Mónica Reyes y José Antonio Vega y
cuya producción corre a cargo del ISSSTE- se contó con la
presencia en cabina del Lic. Francisco Calderón Córdova,
especialista en temas ambientales, quien habló de un material de
uso común, pero que es muy dañino para el medio ambiente: el unicel.
Francisco Calderón señaló que el empleo del unicel es muy frecuente
en la vida diaria. Cuando se nos antoja un café,
regularmente nos lo dan en un envase de unicel; cuando nos
invitan a una fiesta, nos sirven la comida en platos de
unicel; cuando vamos al supermercado y queremos comprar
ciertos alimentos, estos se exhiben en charolas de unicel; y
al adquirir un aparato eléctrico, éste viene protegido por
unicel.
Como se
puede apreciar, el unicel -material plástico, espumado,
derivado del poliestireno-, se utiliza básicamente en el
sector de envases, empaques y embalajes de todo el mundo; y
en México también se le conoce con el nombre de “hielo
seco”, detalló el invitado.
Si bien
es cierto que al unicel se le han encontrado muchas
aplicaciones en su uso -ya que además de ser barato e
higiénico, tiene la característica de mantener calientes o
frescos los alimentos, y de amortiguar los golpes-, también
este material se ha convertido en una gran pesadilla para
nuestro medio ambiente, señaló.
Calderón
Córdova explicó que el unicel es higiénico porque no
contiene sustratos nutritivos para los microorganismos, por
ello no se pudre ni enmohece, pero esta característica
también hace que no sea biodegradable; es decir, las
bacterias no pueden descomponerlo y reintegrarlo a la
naturaleza. Esta situación hace que el unicel permanezca
entre 100 y 500 años entre nosotros hasta que el entorno
logra asimilar sus componentes.
Otras
características del unicel es que es muy ligero, resiste a
la humedad, es aislante térmico y acústico, y últimamente se
le está empleando mucho en la industria de la construcción
para hacer techos y paredes que luego se recubren con
cemento y otro tipo de materiales, dijo.
El
especialista apuntó que las piezas de
unicel se elaboran a partir de unas “perlitas” que se
someten a un proceso calorífico dentro de un molde, dándoles
así la forma que uno quiera y necesite. Sin embargo, en este
proceso se despiden gases que afectan la capa de ozono.
No
obstante, Francisco Calderón se congratuló de que instituciones
académicas como la Universidad Nacional Autónoma de México,
se preocupen por la problemática generada por éste y otro
tipo de materiales, y realicen investigaciones como la de
aislar una bacteria que es capaz de comer plástico,
descomponerlo y reintegrarlo a la naturaleza. Esta situación
abre la posibilidad de volver biodegradables los plásticos y
no sólo reciclables como hasta ahora únicamente lo son. Los
detalles de esta investigación, dijo, fueron publicados en
una revista científica de los Estados Unidos.
De igual
forma,
señaló que, hoy día, el proceso de
reciclaje de los plásticos suele ser costoso y, en
particular, el unicel no es reciclable. Ojalá hubiera una
bacteria que pudiera descomponerlo, alimentarse de él y
regresarlo a la naturaleza, de esa manera se evitaría esta
contaminación que como vemos puede durar siglos -apuntó.
Además
se ha visto que el unicel también afecta a las especies
animales, ya que muchas veces es arrojado al mar, donde
animales como las tortugas, lo confunden con alimento,
afectando seriamente su salud hasta matarlos, lamentó.
Por
ello, señaló, mientras estas investigaciones alcanzan los
objetivos deseados, como consumidores tenemos la
responsabilidad de amortiguar los impactos que puedan tener
materiales, como el unicel, sobre el medio ambiente. Hay que
evitar al máximo el empleo de artículos elaborados con él y
preferir los vasos y platos de cartón; otra medida es
reutilizar los envases que ya tengamos de este material.
También hay que exigir a los establecimientos comerciales
que no utilicen unicel; es necesario hacer valer nuestro
poder como consumidores, enfatizó.
Asimismo, hay que pensar que los envases de unicel que se
emplean comúnmente para servir el café o la sopa
instantánea, cuando se someten al calor o frío desprenden
dioxinas –muchas veces cancerígenas- que se acumulan en el
organismo y afectan seriamente la salud del ser humano.